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Esta casa ha sido testigo del transcurso de la vida de diversas personas. 
Tras el paso de los años ellas forman parte de sus paredes que hemos querido dar a conocer como un testimonio más de la apasionante historia de esta ciudad.

El primer registro

A finales del siglo XVIII la casa era propiedad del ciudadano francés y comerciante Juan D'Anglade. Estuvo casado con Rosa Guerra de D'Anglade y existen numerosas referencias en los archivos que reflejan la riqueza de esta familia. Eran propietarios de varias casas en la ciudad además de la hacienda San José de Cospique. Al parecer se dedicaba a la compra y venta de propiedades, la trata de esclavos y al comercio con Panamá ya que hemos encontrado su nombre en distintos documentos que hablan de una febril actividad comercial.

La casa del Cónsul

En enero de 1824 llega a Cartagena el Cónsul británico Mr. Edward Watts con el propósito de impulsar las relaciones comerciales hacia este puerto. 
Se instala en dos casas unidas en la calle Cochera del Gobernador que dan la vuelta hacia la calle del Candilejo. 

El Cónsul apoya al libertador Bolívar en su proceso de indepenencia y éste lo visita en su última estancia en la ciudad, entregándole un retrato propio pintado por un miniaturista italiano de apellido Meucci. Este retrato sería utilizado en 1831 para adornar las exequias fúnebres que la ciudad hizo para honrar la memoria de Bolívar.

El Cónsul Watts fué parte de la aristocracia de la ciudad, prueba de ello son las innumerables referencias que hacen cronistas ingleses en sus diarios de viaje de los años 1820 a 1830 en los que destacan su actitud amable y hospitalaria. 

Es obligado a abandonar la ciudad en 1833 ya que se consideró que intervino en los asuntos internos de Colombia. 

Al dejar el país deja encargado como Vicecónsul a su hijo George Burghalt Watts quien contrajo matrimonio en marzo de 1838 con Juliana de Porras.

La generación siguiente

En el censo del barrio La Catedral de 1851 se consigna en el folio 13 a la familia de George B Watts que incluye entre sus hijos a un niño de nombre Tomás, soltero, de 6 años de edad, libre e hijo de familia. 

Tomás B. Watts y Porras nació en Cartagena en 1845 y según una escritura del año 1883 guardada en el archivo histórico de la ciudad compró "para si y los suyos dos casas altas i las accesorias adyacentes a una de ellas arruinada lado de piedra madera i teja ... situadas en la calle de la Cochera del Gobernador..." de su madre por una cuantía "de seis mil pesos de lei".

Las escenas que García Márquez describe en El amor en los tiempos del cólera no son ajenas a la tragedia que se deduce de la partida de defunción de la esposa de don Tomás que falleció en 1892 dejando cinco hijos menores "tras una enfermedad que le arrebató la vida". 
En un documento de sucesión en el cual aparte de numerosas cabezas de ganado, dinero en caja y algunas deudas también se describe la "casa alta de piedra madera y tejas" que es avaluada en 6.888 pesos y que demuestran que se trataba de una familia distinguida y que la utilizaba como su hogar permanente.

La Ferretería

En 1912 fallece don Tomás B. Watts y el inmueble sale a remate el 22 de agosto de 1913. 
Dos años antes la empresa comercial Franco Covo y Cía. había comprado la casa vecina para trasladar su negocio de ferretería y quienes finalmente "se la adjudican por 7.800 pesos oro americano a las 4.30 de la tarde". 

Desde finales del siglo pasado ya se habían establecido en la mayoría de las casas de la calle distintos negocios como la farmacia de don Dionisio Araújo, un bar y la reconocida ferretería Franco Covo & Co que anunciaba permanentemente la llegada de nuevos productos en los periódicos locales. 
En esa misma época se construye en el barrio el edificio de la Andean Corporation para lo cual es necesario demoler la casa de la isla, la más grande que existía en el centro.